
En los últimos meses, Brasil anunció su intención de construir un submarino nuclear para proteger los campos petroleros descubiertos recientemente cerca de sus costas. Brasil tiene los conocimientos necesarios para construir partes de este submarino nuclear, pero no para todo el SSN, razón por lo cual tiene la intención de hacer convenios de transferencias masivas de tecnología con Francia. En principio, Brasil quiere adquirir un submarino “Scorpene” convencional.
De la lectura de los artículos escritos sobre el tema, surge el éxito de la diplomacia francesa y la política comercial de DCNS, en asociar la idea de construir un submarino nuclear con la necesidad de proteger yacimientos petrolíferos off-shore. Este éxito se realza en importancia si se responde con honestidad a la siguiente pregunta: ¿se necesita inexorablemente un submarino nuclear para proteger campos petroleros que no se mueven, son estáticos? ¿Qué protección tendrán dichos campos, por ejemplo, cuando el submarino retorne a puerto para repostar o, lo que es peor, cuando entre a dique seco para reparaciones?
Brasil tiene ya 5 submarinos convencionales relativamente modernos derivados de la Clase U-209 alemán y los planes para construir en un futuro cercano varios submarinos Scorpene.
Por lo tanto, ¿por qué un submarino nuclear?. De hecho, no hay nada nuevo sobre este tema: desde 1979, Brasil está trabajando, aunque a un ritmo muy lento debido a la falta de fondos, en el diseño de submarinos nucleares. Mucho antes del descubrimiento de los campos petroleros que ahora declara necesita defender con este tipo de buque.
El primer SSK brasileño de la clase U-209, fue construido por HDW y otros 3 tres lo fueron en el Arsenal de la Marina en Rio de Janeiro (AMRJ). También el AMRJ construyó el 9 de marzo de 2005, un 5º submarino clase U-209 mejorado: el “Tikuna”. Brasil tiene previsto construir otros cinco submarinos convencionales de un nuevo modelo (serán los “Scorpene”?). En esos cascos se llevarán a cabo ensayos de todos los sistemas que dotarán al SSN mientras que la maquinaria nuclear se instalará a partir del segundo de la serie.
Aunque Brasil tiene el conocimiento y los servicios necesarios para construir un reactor nuclear, cuyo “know how” Francia se niega a transferir, no tiene la tecnología que le permita construir por si solo un SSN. Necesita ayuda en la fabricación del casco, sistemas de sonar y de sistema de combate, por ejemplo. Por lo tanto, la construcción del SSN brasileño no podrá hacerse sin transferencias de tecnología por parte de Francia.
Por lo tanto, las verdaderas razones que llevan a Brasil a emprender la construcción de su submarino nuclear, son más bien de naturaleza geopolítica y militar.
Muchos periódicos de América Latina, al anunciar el relanzamiento del proyecto brasileño de construcción de su SSN, subrayaron que este sería el primer submarino nuclear de este continente. Si bien Brasil se ve a sí misma como una gran potencia que debe obtener un puesto permanente en Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, su influencia regional, desde hace años, es confrontada por la del presidente venezolano, Hugo Chávez.
También existe una razón aún más evidente para exaltar el patriotismo del pueblo de Brasil y convencerlo de la necesidad de gastar grandes sumas de dinero en el “proyecto SSN mientras que una porción significativa de la población permanece todavía en la pobreza. ¿Qué mejor momento, para justificar un gran aumento en el gasto militar, que el que deviene del descubrimiento del segundo campo petrolero más grande en 20 años?
El reactor brasileño funcionará inicialmente con uranio enriquecido al 5% y más adelante al 20%, explicó. También dijo que ese reactor será modelo para los de sus futuras plantas nucleares. El responsable militar explicó igualmente que la Marina brasileña inaugurará este año la usina Hxafluoreto de Uranio (Usexa) que comenzará a operar en 2011 y producirá el combustible (uranio enriquecido) para el submarino. Brasil comenzó a producir uranio enriquecido a nivel industrial en 2009 y su producción es muy incipiente, por lo que todavía compra en el exterior buena parte del uranio enriquecido al 4% para sus plantas nucleares. Los brasileños esperan alcanzar la autosuficiencia en combustible nuclear en 2014, explicó recientemente a la AFP un portavoz de la estatal Industrias Nucleares Brasileñas. Actualmente, según los brasileños, sólo seis países dominan ese ciclo completo del uranio: Francia, Rusia, Canadá, Estados Unidos, Brasil e Irán. Brasil iniciará la construcción de su primer submarino nuclear en 2016 para terminarlo en 2021, el cual será una adaptación del convencional Scorpene adquirido a Francia con un millonario paquete. Brasil defiende el derecho de los países a desarrollar programas nucleares, para uso pacífico y no armamentístico. El pasado lunes medió con Turquía un acuerdo para que Irán no enriquezca uranio al 20% en su territorio y lo compre fuera, ante la sospecha de las potencias occidentales de que estaría queriendo producir una bomba nuclear.
Estamos en una residencia de ancianos de Semipalátinsk, o Semey, a 150 kilómetros de la principal zona de prueba de armas nucleares soviética. Praskovya, de 85 años, solía trabajar en los años 50 como encargada de un almacén en un pequeño pueblo cerca de la zona restringida : “Nos daba curiosidad, asá que salimos a mirar. Vimos la explosión, parecía un gran cuenco de humo muy oscuro, humo negro y llamas que salían de él… Luego se transformó en una bola y una columna de humo salía de ella …y arriba de todo apareció como una seta… Después los soldados vinieron y nos dijeron que no se podía estar en la calle. “No está permitido, no está permitido”- decían. Pero nosotros ya habíamos visto todo, era interesante. Más tarde cada uno tuvimos un problema de salud. Yo he tenido dolores de cabeza toda mi vida.” Después de 456 pruebas nucleares secretas, las protestas del pueblo consiguieron el cierre del polígono de Semey en 1991. El Presidente de Kazajistán, Nursultan Nazarbayev ha hecho éstas declaraciones: El cierre de la zona, sin embargo, no pudo invertir el daño medioambiental causado en la región, que tiene más de un millón de habitantes, la mayoría de pueblos. La radioactividad de las explosiones nucleares han dejado en Semey y en pueblos de alrededor, índices extraordinariamente altos de cáncer y defectos de nacimiento. Los centros locales de oncología hacen pruebas a cientos de miles de pacientes para detectar y tratar tumores en fases tempranas. La gente que vive en la zona todavía tiene mayor predisposición a padecer un cáncer de pecho o de pulmón. Esta señora cuenta su caso: Los científicos enfatizan en que no hay suficientes investigaciones para asociar cada caso a las radiaciones, sin embargo está claro que el legado nuclear continúa persiguiendo a las generaciones más jóvenes. La mortalidad infantil aquí es cinco veces mayor que la media de otros países desarrollados. Los defectos en embriones están muy extendidos, y el cáncer afecta tanto a adolescentes como a adultos. “Tenemos pacientes que tienen 15 o 18 años, incluso más jóvenes, pero desgraciadamente mueren muy rápido. Sus padres vivieron algún tiempo en las zonas cerca del polígono. Por supuesto, los padres se enfadan porque ellos no se han puesto enfermos pero sus hijos sí” – cuenta ésta investigadora. Docenas de pequeños abandonados por sus padres viven en el Orfanato local. Uno de cada cinco tiene algún tipo de discapacidad, mental o física. Condiciones cada vez más frecuentes en los últimos años. “Cada vez nos llegan más y más niños con discapacidad, cada día que pasa el número aumenta. Los factores medioambientales desaparecen lentamente, podemos seguir viendo sus efectos 10 o 20 años después, en la primera, segunda, tercera o cuarta generación” – comenta una cuidadora del orfanato. Víctimas inocentes de las armas nucleares continúan sufriendo sus consecuencias 20 años después de la última explosión. Un terrible legado del pasado más cruel. Copyright © 2010 euronews
“Incluso a los altos cargos de Kazajistán no les estaba permitido saber nada sobre las pruebas hasta 1990, cuando Gorvachev atenuó la política restrictiva que impedía la libertad de expresión. Y como resultado de las peticiones del pueblo, que sabían y comprendían la complejidad y gravedad del asunto, tomé la única decisión correcta que se podía tomar, a pesar de lo difícil que era en aquella época, porque el complejo industrial-militar de la Unión Soviética estaba en contra y los líderes soviéticos también”
“Vivo en un distrito cerca de la zona de pruebas. El año pasado me diagnosticaron un cáncer de mama, me operaron y me están dando radioterapia. Yo no he visto ninguna explosión, pero mis padres me contaron los efectos que tuvieron en la gente del polígono. Mi marido también tuvo cáncer, y ya ha muerto”.